viernes, 23 de diciembre de 2011

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Sé que lo olvidaste. Que lo olvidaste todo. Que pasó una semana y de repente yo ya no había formado parte de tu vida.  Pero para mí tú sigues estando ahí, muy clavado, muy adentro. Tal y como te prometí. Puede que ya no sienta lo mismo, ni igual, ni parecido. Es normal, con el tiempo ya sabes... olvidas.  Va ocurriendo poco a poco. Un día te duele. Al siguiente te desgarra, te quema por dentro. Y así, pasan los días, las semanas, los meses.. Y ves como se te va todo, todo por lo que has luchado. Por lo que has cambiado a personas, por lo que hubieras hecho casi cualquier cosa porque se mantuviera para siempre. ¿Recuerdas cuando prometimos un siempre? Un siempre de amigos joder, de” amigos para siempre”. Pero en fin, se dice que en la vida unas personas se van, otras llegan, otras cambian, unas te fallan y otras te apoyan. Tengo todas nuestras conversaciones. Sí, todas. Aquellas en que me decías que me querías, que estarías ahí siempre, que nunca cambiarías. Te pediría que pienses que eres otra persona. Otra cualquiera, me da igual quién. Tu abuela, el vecino de enfrente, tu mejor amigo o una cajera del eroski. Y ahora visualízamos aquel día, sentados, en aquel trozo de hormigón. ¿Qué pensarías? Más o menos sería algo así como “jo, que felices”. Porque te acuerdas,¿ no? No esperaba una sonrisa, ni ningún tipo de reacción, simplemente que te acordaras. Solo eso. Vale, ahora visualizamos un día cualquiera. Hoy por ejemplo. ¿Qué crees que haríamos? Nada. Ya no queda nada. ¿Qué triste no? Y yo aquí, esperándote. Seguramente estés flipando, yo también lo haría. Después de todo, que se dice pronto, ahí está. Ella sigue leyendo y releyendo sus mensajes, una y otra vez. Periódicamente, revisa que “su foto”, esa que el le regaló por su cumpleaños, siga estando ahí con la esperanza de que no la haya borrado.  Finge que no le importa una mierda, pero en realidad es ella la que se siente como una mierda. La que se ha dado cuenta de que hay un hueco vacío en su interior. Ella recuerda, casi todas las noches, aquella tarde. Se la sabe de memoría, podría escribir un libro contándola. Ella le busca siempre. Se cruzan, la mira, le mira, la ignora, le ignora, sonríe y llora. Aún así ella sigue esperando, siempre con la tonta esperanza en que ún día se la vuelva a llevar por ahí. A revivirlo todo, a hacerla revivir. En el fondo ella sabe que eso no va a ocurrir asi. Entonces es cuando piensa en esas putas terceras personas y en las consecuencias que ellas le traerían. Pero en realidad, ella no es asi. Le importa una mierda lo que digan o piensen de ella, pero ese no es el tema.La cosa es que pasa y el tiempo y no te das cuenta de todo lo que siento, de todo lo que sentí y de todo lo que daría porque todo volviera a ser como antes, de volver a empezar. Y ahí estaba ella. Los dedos mojados de secarse las lágrimas y los ojos rojos de tanto llorar. Pero ahí estaba, sentada frente al ordenador, disfrutando de cada palabra que escribía, empleando en ella todos los sentimientos que le llenaban el alma en ese instante.

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