Ya es hora. Ya es tiempo. Tiempo de enamorarme de alguien que me quiera. De alguien que me trate bien. Es hora de olvidarme de quien tan solo me trata mal. De quien tan solo me desprecia. Es tiempo de cambiar. Tiempo de creer en mí. Tiempo de tener alegría. Es tiempo de renovar las energías. Es hora de saltar, de correr, de gritar, de querer, de disfrutar. Es tiempo de ser feliz. Es tiempo de alegrarte del amor. Es tiempo de dejar de pensar en quien te hace sufrir, es tiempo de dejar de llorar. Es tiempo de dejar de esperar que me diga que te quiere, que me necesita y que no soportaría perderme. Es hora de salir de fiesta. Es hora de encontrar a alguien. Hora de coger a ese chico perfecto, ese que creía que solo existía en sueños y decirle que pronto se enamorará de mí. Es tiempo de querer. Es tiempo de empezar una nueva vida.Es tiempo de ponerse los zapatos de tacón y salir de fiesta. Es tiempo de divertirse, de emborracharse, de bailar, de volver a casa a la hora del desayuno. También es hora de acordarte de todo lo vivido durante el año. Es hora de hacer un resumen y valorar. Han habido cosas buenas, mejores, han habido momentos malos, de lágrimas, de tristeza. Han habido momentos de felicidad, de fiesta. Momentos irrepetibles, momentos inmejorables. Momentos de nervios y momentos de tranquilidad. Han habido momentos y momentos. Y esta noche que sabe a ceniza y a chicle de menta. Esta noche en la que se hacen tantas locuras. Esta noche que no quiere consejos, esta noche y sus retos. Esta noche que toca salir. Esta noche que no sabe pedir las cosas por las buenas. Esta noche que no tiene paciencia. Esta noche en la que te paras a pensar, te paras, te sientes un poco más viejo que la última noche. Esta noche es mañana por la mañana.
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