Deja de evitarme y hablemos sin vendas en los ojos. Apostemos por el cariño y la piel a cincuenta grados, de caricias eróticas y abrazos sensibles. De sueños ilegales y besos censurados. De peleas y gritos peligrosos para acabar envueltos y revueltos entre reconciliaciones. Apostemos por saltarnos las barreras de la intimidad, cualquier lugar es más morboso. Hablemos de miradas prohibidas e infinitas bajo nuestros párpados, de labios ansiosos que se abren y se saborean. Agárrame como si fuera tuya y solo tuya. Dejemos de hablar, dejemos de sufrir y actuemos apostando, primero con el corazón.
Vamos a dejarnos de tanta ostia y empecemos bien otra vez.
Vamos a dejarnos de tanta ostia y empecemos bien otra vez.
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